El pruno y el samurái

La floración del pruno

Los samuráis del Japón feudal tenían predilección por la flor del cerezo. Este frutal tiene su floración a finales de invierno y comienzos de la primavera. Una helada tardía, una tormenta primaveral, un día ventoso arruinan en poco tiempo la mayoría de las flores. Por eso el samurái sabía apreciar la efímera belleza del cerezo en flor.

La vida de estas personas, regida por el bushido o camino del guerrero, se asemejaba a la floración del cerezo. Intentaban cultivarse física e intelectualmente. Intentaban vivir el momento presente de la mejor manera apreciando lo bello de la vida. En su época, en su mundo, en su forma de entender la vida, la muerte podía llegar en cualquier momento. La muerte del samurái y la caída de la flor del cerezo.

En los parques y jardines de los barrios y pueblos de Madrid podemos disfrutar estos días de la floración del pruno o cerezo silvestre. Ya, ya sé que el pruno no es el cerezo. Pero tampoco nosotros somos samuráis y no por ello no podemos seguir su ejemplo de cultivarnos y apreciar lo bello en su sencillez. Todo pasa, lo bueno y lo malo y pasado un ciclo se vuelve a florecer.

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Javier Prieto Sancho

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