Rosa amarilla

¡Que vivan las mujeres!

Hoy me voy a centrar en las mujeres, sobre todo en las mujeres de cierta edad…

Hace poco tiempo celebré una comida con mis compañeras de Gallur y no dejamos de reírnos, disfrutar… Al lado de nuestra mesa había otra en la que eran todos hombres excepto una mujer, esposa de uno de ellos que no hacía más que mirarnos. Al final no pudo aguantar más y se nos acercó a decirnos la envidia que la estábamos dando con nuestra alegría.

Los temas de conversación iban desde nuestros hijos, hijas, nietos, nietas…. a otros temas más subiditos de tono, con los que las risas aumentaban…

Esto no tendría nada de particular si no fuera porque la mayoría de las mujeres que estábamos reunidas, había alcanzado ya la edad de la jubilación, incluso había dos o tres que superaban la octava década.

Todas ellas habían sufrido a lo largo de su vida dolores del cuerpo y del alma, la mayoría se habían quedado sin compañero de vida, penas, enfermedades graves… y allí estaban, haciendo actividades, deporte, clubs de lectura, manualidades… con ganas de vivir y de tirar para delante.

Comentábamos que cuando te apuntabas a actividades de cualquier tipo, lo usual era que el 90 % fueran mujeres, hombres uno o dos a lo sumo. ¿Por qué? La mujer da la vida más directamente que el hombre, poniendo para ello su propio cuerpo, no sé si será por eso que el entusiasmo por vivir es más notable en ellas, en nosotras.

En cualquier caso, me parece digno de mención, que aunque ya llevemos mucho recorrido, aquí seguimos disfrutando de la vida, de los nuestros, de nuestras amigas, de celebraciones… Me apetecía hacer esta pequeña mención a esas mujeres, madres, abuelas… que no tiran la toalla y siguen con alegría de vivir.

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Irene Paz

Foto: Javier Prieto Sancho

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