El Perro Paco apenas miró al cielo, pues nadie parecía haber pensado en la retina de los canes. Pero más que nada no lo hizo porque lo que de veras le entusiasma es el entusiasmo de los humanos, siempre dispuestos a apasionarse, ilusionarse, emocionarse de corazón con cualquier suceso más o menos extraordinario.
Desde el Parque de la Emperatriz les saluda el Perro Paco
¡Guau guau!