Palabras que se lleva el viento, pero que antes surcaron la ciudad. Aún lo hacen, por carriles secundarios. Palabra del Perro Paco.
Palabras que se lleva el viento, pero que antes surcaron la ciudad. Aún lo hacen, por carriles secundarios. Palabra del Perro Paco.
Entre los preferidos del Perro Paco se encontraba el Café Suizo. Estaba ubicado enfrente del Fornos y había abierto sus puertas en 1845, en la esquina entre la calle Alcalá y la calle Ancha de los Peligros.
Vuelvo a pasear con el Perro Paco. Últimamente no son pocos los que nos han preguntado si su lejano pariente fue el primer influencer de Madrid. Seguro que, al menos, fue el primer can que interpretó este papel. Lean, lean…
Según informa el diario La Razón, el proceso para construir una estatua en honor del Perro Paco en el barrio de las Letras ha dado un paso decisivo.
La Dirección General de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid habría dado su visto bueno a levantar el canino monumento en el ensanche de la calle Huertas con la calle de Jesús, en el barrio de las Letras, según informa el periódico.
Su descendiente el Perro Paco recibe la noticia con entusiasmo contenido. No sea qué.
Fue hace algunos días que el Perro Paco me sorprendió con su último hallazgo: una pieza musical dedicada a su antepasado, el primigenio Perro Paco. Ni más ni menos que una polka «popular y humorística».
Nos acercamos a la figura de Don Gonzalo de Saavedra y Cueto, el Marqués de Bogaraya aquel que bautizó al Perro Paco en una noche de otoño de 1879.
Muchas fueron las veces que le ofrecieron hogar y chimenea, pero el Perro Paco siempre declinaba la oferta y dormía cada noche en las cocheras del tranvía de la calle Fuencarral. Nos subimos hoy al último y extinto tranvía de Chamberí y atravesamos la noche madrileña en busca de la que fue la guarida del Perro Paco.
Hoy en día, en el lugar donde estaba el Café de Fornos, hay una cafetería de la cadena Starbucks. Allí acudimos una tarde el Perro Paco y yo. No podíamos esperar que en un lugar tan calculado, en el que todo viene de serie, se escondiera una historia de fantasmas.
Crónica de una visita al pasado, al mítico Café de Fornos, en la calle Alcalá, esquina Virgen de los Peligros. Aquí nació el Perro Paco y también el maravilloso pepito de ternera.
De cómo una noche mi amigo el Perro Paco me habló de su lejano pariente, famoso en el Madrid de finales del siglo XIX, y de cómo fue su primera vez en el Café de Fornos.