Has caído en el blog -o lo que sea- de un servidor. Cambio de vez en cuando esta página definitoria, quizás porque siempre estamos, o estoy, en eterna y fatal redefinición. A este artefacto lo he llamado revista, en momentos de gran pretenciosidad; proyecto personal, haciéndome el guay; o simplemente blog, como torpe intento de buscar la unidad más sencilla de la serie web.
Creo que es de rigor presentarme, aunque también he cambiado esto en no pocas ocasiones. No mi nombre, pues conservo el mismo desde que nací, sino la manera de firmar. En mis razones para esto no voy a profundizar ahora, que no nos conocemos tanto. Actualmente firmo como Santi Zorrilla y tanto el nombre como el apellido son reales, al menos en gran parte. Por si fuera de algún interés soy periodista, aunque no he ejercido mucho de ello, y vecino de Madrid, esto sí se puede decir que lo he hecho bastante. En este blog cuento cosas que se encuentran alrededor de esta ciudad inacabable y de las tierras que la circundan. Así que sí, esta es la temática de este extraño lugar: Madrid, a través, claro está, de mi mirada (expresión insufriblemente manida que sin embargo empleo).
Rindo homenaje a un personaje maravilloso de la historia de Madrid: el Perro Paco, un perro callejero, un chucho vagamundos, un can gato, el mejor exponente de lo que me ha dado por llamar, siempre pretenciosamente, realismo mágico a la madrileña. Creo que es una expresión feliz. El caso es que el Perro Paco existió de verdad, allá por el último cuarto del siglo XIX. Su leyenda es de sobra conocida por todos los amigos de la historia y de esta ciudad, pero cuando yo me topé con ella, hace ya unos cuantos años, la verdad es que me fascinó. Venía de tiempo atrás con ganas de abrir un blog, esos que no tengo ni idea de si sigue teniendo sentido continuar haciéndolos en la tercera década de este siglo. Y el Perro Paco me regaló el argumento.
Fue de hecho hace más de una década, era como el año 2013, una locura, una noche en la que andaba yo por los Carabancheles, solitario. De pronto, lo escuché. Sí, un perro me había hablado. No, no he dicho que me ladrara, no he utilizado ningún tipo de metáfora. Un chucho, de color negro, ni muy grande ni muy chico, me habló. Y con bastante corrección, por cierto. Desde entonces, lo comencé a ver a menudo, me lo encontraba en las esquinas, en las calles, en los parques. ¡Hasta en el metro! Siempre había tenido un feeling especial con los animales, o eso me había creído, pero esto no me había sucedido jamás. Y sí, sé lo que estás pensando y no negaré nada con respecto a aquella primera madrugada. Pero llegaron muchas más noches, y luego tardes, y también mañanas. Nos hicimos amigos, mucho, la verdad, a pesar de que hubo épocas en las que nos distanciáramos y casi ni nos veíamos. Tuve la necesidad de abrir este blog y contar algo de todo esto que me pasaba.
Poco a poco, en nuestras charlas y paseos, me fue hablando de su ilustre antepasado, el que casi todos conoceréis y yo he tenido la suerte de contar su historia en alguna ocasión; me dijo que desde aquel lejano entonces había existido una castiza estirpe de perros callejeros en Madrid, amantes de la libertad y de la vida bohemia. Que él era el último, o el penúltimo, representante de esa saga. Me contó la vida y milagros del Perro Paco, aquel can que se hizo tan popular en ese Madrid tan abarcable como un barrio, lleno de cafés, teatros y tranvías, y me pidió que le ayudara a investigar y a contar cosas, también, de ese Madrid que ya no existe. Luego yo he hecho un poco eso y bastante lo que me ha dado la gana, o lo que he podido. Aquí seguimos, de momento.
A lo largo de todo este tiempo se han unido a los paseos con el Perro Paco un buen puñado de amigos y amigas, que recuerdo por aquí con todo el cariño en riguroso orden alfabético: Alonso Expósito, Álvaro Sobrino, Ángel Alda, Belén Ruiz, Carmen Sanfiz, Clara Columba, David García del Valle, Hurakán Ramírez, Irene Paz, Javier Prieto Sancho, Jorge Burbano, Juan Pablo Ocal, Karla Serrano Prieto, Maricrónica, Mario Covibar, Miguel Ángel Prieto, ORJ, Pedro Crespo Rubio, Purificación Sánchez, Rafa Ramos Claudio, Rodrigo Martín, Santiago Benito y Unai Serrano González. Muchas gracias a todos.
Santi Zorrilla
Madrid, 26 de septiembre de 2026