Raigambre

Huertoteca Ángel González

Yo os conocí en la biblioteca, por aquel entonces yo estaba cosechando una mala época que ya duraba varias estaciones y no me permitía florecer. Un día, paseando entre Naomi Klein y Yayo Herrero, vi el cartel: se necesitaban bibliohortelanos para cuidar de la Huertoteca. Mis dos pasiones fusionadas, no me lo podía creer, hortalizas y libros. Me apunté visceralmente y allí te conocí. A ti y a todas las vecinas del barrio, unidas por un interés común y comunitario, un pequeño experimento hortelano en la terraza de una biblioteca pública. Así fue como empecé a quitarme los malestares y esa sensación de exclusión que no me dejaba echar raíces. Una solo puede enraizar a través del cuidado colectivo y así es como me siento en el huerto de la biblioteca. Recuperar el entusiasmo y hacer de sustrato para que otros arraiguen. A veces los vínculos se suceden sin darte cuenta de que ya floreciste y toca soltar simiente. Decía Cicerón que si tienes un jardín y una biblioteca ya tienes todo lo que necesitas. Y Simone Weil que el arraigo es tal vez la necesidad más importante y menos reconocida del alma humana.

Relato ganador, en categoría de adultos, del concurso de microrrelatos «Bibliotecas Sostenibles», organizado por el Ministerio de Cultura con motivo del Día de las Bibliotecas (24 de octubre) de 2024. ¡Enhorabuena, Rafa!

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Rafa Ramos Claudio

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