Un bello río de solidaridad con el pueblo palestino se deslizó en la mañana de este domingo, último día de agosto, junto al Manzanares, y corrió junto a él. Un río que estaba hecho de muchas voces con necesidad de gritar, de seres humanos, habitantes de la ciudad de Madrid y aledaños, ansiosos por hacer algo. Que estaba compuesto de impotencia, de rabia, de indignación, de dolor en la distancia -qué huecas aunque reales suenan las palabras- por la masacre atroz, por el genocidio que está ejecutando el Estado de Israel sobre las gentes de Gaza, territorio palestino ocupado por la maquinaria de odio y guerra de un país que parece más decidido que nunca a la aniquilación del otro, después de haber matado a más de 60.000 palestinos desde octubre de 2023.
El motivo específico de la marcha de hoy en el paseo de Madrid Río era apoyar la partida, desde Barcelona, de la Global Sumud Flotilla, con una veintena de barcos y alrededor de 300 activistas, dispuestas a atravesar el Mediterráneo y llegar hasta las costas que el mismo mar baña en Gaza. En su camino, se unirán a esta flota de solidaridad internacionalista barcos que parten o se preparan para hacerlo de Génova o Sicilia, en Italia; y también de Túnez o Grecia. El propósito de esta acción desesperada es romper el bloqueo, el cierre a cal y canto de Gaza, con el que Israel impide incluso la entrada en este pequeño territorio palestino de alimentos, medicinas y otros productos de ayuda humanitaria, condenando a su población al hambre, a la enfermedad, a la muerte.