Presente y futuro imperfecto en el final de las fiestas de Aluche

Fiestas de Aluche 2026. Escenario

50 aniversario de las Fiestas de Aluche. Es la última jornada de las fiestas, domingo 7 de junio a medio día, y nos hemos juntado un grupo de amigos del barrio con niños, parejas, familiares y muy buen rollo. Hemos tenido suerte y estamos sentados alrededor de una mesa a la sombra, en un sitio privilegiado con visión directa al escenario y, sobre todo, rodeados de un gran ambiente, mientras compartimos minis de cerveza, de calimocho o de tinto de verano. El calor aprieta pero la sombra, las bebidas y algún que otro abanico, nos permiten disfrutar del fin de las fiestas del barrio más o menos fresquitos.

En el escenario un concierto de rock en familia, un homenaje a Fito & Fitipaldis que escuchamos de fondo. Hay gente más valiente que está delante del escenario cantando y bailando a pleno sol. Nosotros no pisamos el terreno soleado salvo para volver a pedir algo en la barra de la caseta que nos acoge y en la que hemos montado nuestro improvisado campamento. Así que mientras compartimos conversación los unos con los otros, también pedimos bocatas y cucuruchos de salchipapas que seguimos regando con los minis compartidos, sin parar de hablar de todo lo que va surgiendo.

El concierto acaba y nuestra ubicación se vuelve más privilegiada todavía cuando, en la caseta a nuestra espalda, un dúo guitarra en mano interpreta versiones acústicas de éxitos de rock y pop de toda la vida. Es lo que nos faltaba para seguir pasando a gustito las horas juntos. Algunos del grupo se marchan a otros quehaceres o desaparecen o pasan a saludar o van o vienen según transcurren las horas. La música y la compañía nos sigue teniendo enganchados sin remedio. Los niños juegan a mojarnos con sus pistolas de agua y hasta hay algún que otro pesado y menos niño que, manguera en mano, está haciendo de las suyas refrescando al personal quiera o no quiera refrescarse.

Mientras tanto, filas de sillas son colocadas por los operarios delante del escenario principal para los siguientes conciertos. Hay personal de seguridad que todavía no deja acceder a ese espacio y poco a poco, se va acumulando gente buscando coger asiento. El fin de fiesta va a dejar atrás al rock anterior por varios grupos de bailes regionales y finalmente un último concierto de María del Monte, artista famosa de canción española, especialmente de sevillanas.

Una vez que ya acabó el pequeño concierto del dúo, nos da pereza absoluta ante la música que va a sonar a partir de este momento, aunque hablamos de que la folclórica lleva un equipo importante, que seguro que suena bien, que hay flamenco que nos gusta y hasta somos capaces de acordarnos que ésta tiene una canción, «Cántame», que fue un éxito. Bueno, las fiestas son para todo el mundo y la gente mayor también tiene derecho a que suene su música, es la reflexión que algunos hacemos en voz alta.

Entonces mi amigo Álvaro, después de darle un sorbo al mini de gintonic que estamos compartiendo (ya nos hemos cansado de la cerveza y el vino), dice ¿Tú crees que cuando nosotros seamos mayores nos pondrán en las fiestas la música que nos gusta?. Le miro y pienso que no es ninguna tontería lo que ha dicho, que es una buena idea imaginar que cuando tengamos 70 años o más y sean las fiestas del barrio, a los que las organicen se les ocurrirá o no programar un grupo de los que nosotros escuchamos ahora, o un concierto tributo a alguno de ellos. Joder, tío, pues no sé, es importante lo que preguntas. Se merece un artículo en El Perro Paco.

Aquí estoy en ello, imaginando que si eso sucede tal vez seamos nosotros los que estemos esperando sitio para sentarnos en esas sillas a pleno sol por ver de cerca un concierto de lo que consideramos nuestra música. Tal vez en ese futuro, a los que les sacamos treinta o cuarenta años, les parezca un rollo y les dé una pereza total, la música que va a sonar para los mayores. Puede que mientras nos miren coger asiento, piensen que es una música antigua, que pobres viejitos que también se merecen escuchar lo que a ellos les gusta, que las fiestas son para todos y que ya les toca a ellos. El círculo de lo que nosotros acabamos de hablar volviendo al punto de partida.

En realidad sobre lo que estamos reflexionando (por decir algo) es sobre la vejez, sobre que ya todos peinamos canas o algunos ni siquiera peinan nada, sobre que el tiempo pasa sin remedio, sobre que hay que cuidarse, beber menos, dejar de fumar, hacer algo de deporte, que ahora a algunos nos toca también cuidar a nuestros hijos y a nuestros mayores, que va a ser verdad que la salud es importante, que fíjate que pasado va éste o que mal ha envejecido aquel, que es muy bonito que estemos aquí todos juntos un domingo por la mañana, que tenemos que vernos más, que es un placer tener amigos con los que seguir hablando sobre la vida, sobre el paso del tiempo y sobre ese futuro imperfecto que está llegando casi sin darnos cuenta. No nos queda otra que asumirlo con una sonrisa antes de dar el próximo trago.

Alonso Expósito

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