Qué felicidad son estas semanas de agosto en Madrid en las que de repente vas a desayunar a tu bar habitual y está cerrado por vacaciones. Vas a por pan y lo mismo. Vas a lo que sea y te recibe un sencillo cartel sobre el escaparate o el cierre metálico. Estamos de vacaciones. Porque nos lo merecemos. Porque no todo va a ser trabajar, bastante fatiga llevamos. Y me da igual tener que buscar una alternativa. Porque lees ese mensaje y un poco, sólo un poco, tú también te vas de vacaciones. O al menos ralentizas por unos segundos tu paso.
¡Guau guau!
El Perro Paco