Con todo mi respeto a los indecisos, ante las próximas elecciones generales del 29 de Noviembre, y también para las autonómicas y municipales de 2027, no debería haber grandes dudas sobre qué hacer.
Hay ocasiones en que no se les puede tachar de falta de claridad, y ésta es una de ellas. Veamos:
En total y absoluta connivencia con el mundo empresarial, parece que van a tratar de impedir que los trabajadores se pongan enfermos y a ejercer un férreo control sobre las posibles bajas laborales, el absentismo y todo eso.
Sobre la inmigración van a ser tajantes en cuanto a impedir que entren en España, y hasta se disputan entre unos y otros (se diferencian poco en casi todo) el nivel de dureza con que lo van a tratar. Aunque falte mano de obra y cotizaciones a la Seguridad Social para mantener las pensiones y otros costes menores; claro que, por otro lado dicen que las van a privatizar y entonces ya no habrá problema. Y su rechazo a la regularización de los que ya están es lógico: mejor tenerlos trabajando en régimen de semi-esclavitud, pagándoles en negro.
Con relación a la posibilidad de que voten los nietos del exilio, producido éste, en su inmensa mayoría, por razones políticas e incluso de supervivencia tras un levantamiento militar contra un Gobierno legal, también lo tienen claro: mejor que no voten no vaya a ser que metan la papeleta de otros. Esto, después de haber viajado en otros momentos a Latinoamérica a hacer campaña y pedir el voto.
Ahora surge otro problema: el voto por correo. Puede haber fraude porque no se fían de los directivos de Correos pese a haber sido, hace unos años, directivo, y nada menos que Presidente uno de ellos. Lo mejor es sembrar dudas por si acaso no se gana, como dice y ordena Trump.
Y sobre la TV pública, menudo problema tenemos. Habrá que entrar con motosierra, tipo Milei, para poner todo en orden.
Está claro que de lo que se trata es de calentar el ambiente y crear crispación porque el personal está como muy frío. Determinados medios de comunicación tendrán que echar una mano, especialmente algunos a los que se les da un buen dinero con la justificación de la publicidad que nos hacen. Ah… y algunos miembros del mundo judicial también ayudarán; si éstos dudan sobre cómo hacerlo, sólo tienen que preguntar al Sr. Cosidó, que en 2018 ya dijo que tenía claro cómo manejar a la sala 2ª del Tribunal Supremo.
Pero hay más. No votaron los dos célebres Decretos, llegados tarde y que no suponían la solución total pero que evitaban desahucios, porque lo que hay que hacer es construir, construir y construir mucho y deprisa vivienda privada no sea que se le ocurra a alguna Administración pública hacerlo antes.
Y sobre la Educación, habrá que autorizar más universidades privadas porque sólo tenemos 46 en España y 14 en Madrid (y 50 y 6 públicas, respectivamente).
Sobre Sanidad, nada que hablar porque somos los mejores, principalmente en Madrid.
Y ojo, que tendremos un problema si no ganan las elecciones, porque es que no saben vivir sin ocupar el Gobierno, y entonces la lían; pero esto no es nuevo, siempre ha sido así: en Noviembre de 1933 ganaron y se les entregó el poder tranquilamente, pero en Febrero de 1936 perdieron y les costó mucho asimilarlo y entregarlo a los ganadores, hasta el punto de que desde ese mismo día ya estaban pidiendo un levantamiento militar, hecho que llegó cinco meses más tarde. Ahora sería tranquilamente, sin militares en la calle e iniciado y dirigido desde algunos despachos, con ayuda de ciertos actores antes citados.
Por tanto, amigos, ya sabéis. Si queréis que gobiernen ellos y nos “satisfagan” con sus aireadas recetas, no tenéis más que votarlos. Bueno, quizás también sería suficiente una abstención a tiempo. Está en vuestras manos.
Pedro Crespo Rubio
Politólogo y Graduado Social
Octubre 2026