Exterior de una tienda con solera en cierto barrio del sur de Madrid. Un cartel que rebosa la rabia genuina de quien se siente injustamente tratado. Letras oscuras sobre una cartulina verde. Un color estridente. Un mensaje estridente.
El Perro Paco y yo nos encontramos ante las puertas de una ferretería en la que de manera habitual parte de su mercancía se exhibe puertas afuera del establecimiento. Escaleras plegables que se apoyan en la fachada, carritos de la compra que cuelgan, amarrados a una barra de metal, sobre las vidrieras de la tienda. La intención no es otra que enseñar el producto, que llamar la atención del vecino.
De las palabras del cartel queda claro que ha sido colocado por los dueños y/o empleados del comercio. Alguien, algún otro vecino, ha considerado intolerable esta práctica de la ferretería y ha debido de realizar algún tipo de aviso al respecto. a buen seguro anónimo, a modo de amenaza. Una advertencia de que en el caso de que persistan en salirse del marco darán chivatazo a la autoridad competente por haberse saltado vete tú a saber qué ordenanza municipal. Aclaro en ese punto que estas son las elucubraciones que intercambio con mi cánido amigo.
«Esto dice más de ti que de nadie», remata el cartel, entrecomillando estas palabras para aclarar que es una frase hecha, que no la han inventado ellos, un dicho popular, pero que aplicaría, a juicio de los escribientes, a la perfección en esta ocasión.
No pondremos nombre a calle y comercio en este texto para no contribuir, involuntariamente, a los fines del detestable chivatazo.
Santiago G-Zorrilla