El Perro Paco, la Fórmula 1 y la ciudad-élite

Por si no os llegasteis a enterar, el pasado fin de semana se celebró en Madrid el Gran Premio de España de Fórmula 1. A tal efecto se construyó durante el último año y pico el circuito bautizado como Madring, ubicado en el recinto ferial de IFEMA y zonas adyacentes de Valdebebas.

Su condición de circuito semiurbano ha traído como consecuencia que algunos barrios se hayan visto afectados. Vecinos de los distritos de Hortaleza y Barajas se organizaron en torno a la plataforma Stop Fórmula 1 Madrid y denunciaron especialmente los altos niveles de ruido, los inconvenientes en la movilidad y la tala de árboles.

En lo puramente deportivo, la victoria fue para el italiano Kimi Antonelli, de la escudería Mercedes. El otro titular de la carrera tuvo que ver con el incidente que protagonizaron sobre el asfalto los dos pilotos españoles, Fernando Alonso y Carlos Sainz. Pueden buscar por ahí para ampliar si están interesados.

El Gran Premio de España en Madrid ha sido, parece ser, todo un éxito de público, con todas las entradas vendidas y en torno a 350.000 espectadores durante todo el fin de semana. Según se publicó en estas semanas en prensa, y aunque de partida hubo entradas, las más baratas, situadas en torno a los 200 euros, el precio medio para acudir al Gran Premio ha oscilado entre los 600 y los 800 euros, precios que, obviamente, no son para cualquiera.

El Perro Paco no gusta de ser un chucho aguafiestas, pero sí se pregunta para qué y para quién es una buena noticia que el Gran Premio se celebre en Madrid. Está claro que lo es para los aficionados al automovilismo, de cuya alegría se congratula el can. Pero también cree que no es por ellos por quienes se puja en el mercado mundial de los eventos globales por su organización en Madrid, sino por los réditos que su explotación económica genera, no para sus habitantes, sino para los dueños de la ciudad-marca, la ciudad-escaparate, la ciudad-negocio. Y piensa, además -este perro piensa demasiado- que con esos precios por entrada, la asistencia al Gran Premio es una posibilidad únicamente para una pequeña minoría, que podríamos llamar la ciudad-élite, y el evento una ocasión para pasear por los madriles estatus social, un trofeo de la ciudad-éxito.

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