Tras las huellas de Robe (vol.1)

Sala Galileo. Gala Cabalgata Hortaleza (1)

Un tipo aparece en el escenario de la Sala Galileo ataviado con una túnica blanca y una guitarra. Algo que conozco lleva escrito en su camiseta. Algo lleva también en su cabeza, a la altura de la frente.

Comienzan a sonar los acordes de una canción y es inconfundible. No, yo no soy Jesucristo García. A mí no vienen a buscarme los enfermos.

La torpe mirada del Perro Paco ya ha podido identificar que lo que lleva el músico en la frente es una suerte de corona de espinas. Suena una segunda canción. Tú, harta de tanta duda. Yo, de preguntarle al viento. Tú, ¿que dónde conocí a la luna? Yo ¿que en qué coño ocupo el tiempo?

Hugo, así se llama el tipo, no aparecía en el cartel del evento convocado para la noche de este domingo 21 de diciembre en la mítica sala madrileña. Un espectáculo de variedades organizado por el tejido asociativo del madrileño barrio de Hortaleza para recaudar fondos que permitan que su cabalgata de Reyes continúe siendo una celebración popular y no mediada por las marcas.

Hugo mira al techo que tapa el cielo y convoca a Robe a la sala, como diría que todo el mundo espera en una noche como esta. Al menos así lo espera el Perro Paco y lo agradece a su manera, moviendo el rabo. Llegó el otoño, llegó la muerte. ¡Mas no para todos!

La Cabalgata Participativa de Hortaleza nació como tal en 2008 y lo hizo de forma reivindicativa, cuando la Junta Municipal del distrito trató de privatizar una iniciativa vecinal que había surgido a mediados de los años 70 y se había estabilizado definitivamente a partir de 1980, como un espacio no domesticado, alegre y rebelde que pertenece al barrio.

Sala Galileo. Gala Cabalgata Hortaleza (3)
Performance poética «21 gramos». Por Irene Díaz Lázaro y Mateo López-Yarto

Que una noche fría de domingo de invierno, varios cientos de personas se muevan hasta el corazón de Chamberí a llenar la Galileo y arropar su Cabalgata es una exhibición de fuerza, se aprecie o no se aprecie. Que un grupo de asociaciones -de vecinos, de familias de los colegios del distrito, culturales, juveniles, lo que sea- se unan año a año para cooperar en crear algo, plantando cara a la inercia, el mercado y la institución, por el mero placer de disfrutar y hacer disfrutar, aunque sea por unas tres o cuatro horas cada año, son brotes de esperanza.

La cómica Belén Rubio fue la conductora de la gala benéfica, que contó con las actuaciones de Irene Díaz Lázaro y Mateo López-Yarto en la performance poética “21 gramos”, lo que podría pesar, como posibilidad al menos, el alma, parafraseando a Arriaga y González Iñárritu; de la cómica Paula Púa; del coro Rocking it! y de las bandas de Lucía Fernández y T-Rox, dedicada esta última a versiones rock y encargados de cerrar la velada. Se tocan «Sol de invierno» y ya nos podemos ir en paz.

Pero antes de eso, y con todo el escenario super poblado por los diría que cientos de integrantes de Rocking it! (que te hacen desear formar parte de un coro, para pasarlo bien, para cantar tus canciones, para pertenecer a algo), su director, con una larga y magnífica cabellera de caracoles, se vuelve hacia el respetable, y vuelve a mirar al techo, o al cielo, o al cosmos, o al abismo, para sacar de su pecho lo que tiene atenazado desde hace días y hoy tiene la oportunidad, ese es su consuelo, de echarlo a volar. Y le da las gracias, en nombre de todos, al poeta, y nos hacen el regalo de la noche. Ojalá me la encuentre a ella entre tantas flores. Ojalá que se llame Amapola. Que me coja la mano y me diga que sola… no comprende la vida, no… 

Algunos representantes de la organización despiden la gala ataviados con capas que son banderas palestinas. El público se acuerda con cariño, repetidamente, de su concejal presidente,David Pérez, al grito bastante entusiasmado de «¡David, qué pereza, fuera de Hortaleza!». Mientras, desde Extremadura, tierra natal de Robe Iniesta, no llegan buenas noticias, hoy tampoco. Pero ya que tenemos la suerte de poder hacerlo, vamos a disfrutar de esta noche, aunque la verdad es que no creo que acabemos en un karaoke filipino, como algunas otras hicieron la noche anterior, porque sí, esto también es posible en Madrid, pero no, porque mañana hay que currar y recordar que, aunque nos pese, sí estamos domesticados.

Cogemos los abrigos y nos vamos. El Perro Paco rebusca comida por los rincones y bajo la barra, pero no encuentra las galletas saladas que ansiaba, sino sólo restos de palomitas de maíz, algo es algo. Fuera, en la calle, está Hugo, de nuevo, que ha sacado la guitarra y sigue cantándonos en qué suele ocupar el tiempo. Nos unimos a Hugo, claro, a celebrar la vida, el rock y la poesía en las aceras, como tantas veces desde el inicio de los tiempos. Pero alguien con voz autorizada pasa por allí y nos invita a callar. Y nos callamos. Y nos vamos dando saltos a otro bar.

Sala Galileo. Gala Cabalgata Hortaleza (2)
La Sala Galileo en la gala benéfica por la Cabalgata Participativa de Hortaleza

Santiago G-Zorrilla

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