Y entonces la pelota le llega a Brahim y parece que estamos viendo otro juego. Los comentaristas de televisión dicen que a partir de ese momento parece que el fútbol va a otra velocidad. Y es verdad. Finta, regatea, dribla, encara. Lo más bonito del fútbol. El baile de los pies rápidos. Yo cuando veo un jugador así siempre me acuerdo de Galeano. Luego le saldrá bien o le saldrá mal. Conducirá la pelota a la red o saldrá fuera, dejando a un par de compañeros entre lamentos. Le sobrará un pase o le faltará otro. Pero Brahim y los de su estirpe son la alegría del fútbol. La emoción de la que nos enamoramos.
Santi GZS