En recuerdo y admiración de las dos huelgas generales que convocó el movimiento feminista el 8 de marzo de 2018 y 2019.
En recuerdo y admiración de las dos huelgas generales que convocó el movimiento feminista el 8 de marzo de 2018 y 2019.
El Perro Paco del siglo XXI sigue siendo un madrileño de pro. Pero también le ha nacido, como a tantos de sus coetáneos, una necesidad recurrente de volver al campo, de recorrer los pueblos de su tierra. Esta fotografía fue tomada el pasado domingo 23 de febrero en el embalse de Valmayor, cerca de la localidad de Valdemorillo.
La medición tomada dos días después refleja que se encuentra actualmente al 50,81 % de su capacidad, que es de 124 hectómetros cúbicos. La misma semana de 2019 estaba al 79,03 % y la media de los últimos diez años para el mismo momento del año es del 66,53 %. Puedes seguir aquí su actualización en tiempo real.
El Perro Paco y su equipo de colaboradores intentamos ser prudentes, salvo cuando no lo somos, e intentamos no dejarnos llevar por alarmismos irracionales, salvo cuando sí nos dejamos llevar por esos seductores alarmismos y nos volvemos locos, así que no sacaremos conclusiones apresuradas sobre algo de lo que no somos expertos.
Pero que hay poca agua, hay poca agua. Y ahora que siga el verano.
Un padre camina junto a sus dos hijos de la mano, en una tarde cualquiera de invierno, por el centro de Madrid. Los dos canijos no alcanzan todavía la altura de sus piernas.
Uno de ellos, el mayor, intenta entrar en el local abierto de una inmobiliaria, atraído tal vez, como una pequeña polilla, por el foco de luz blanca y potente que emerge y casi deslumbra desde el interior, en contraste con la oscuridad fría de las siete de la tarde de enero. El hombre lo impide, con la naturalidad propia del padre que activa idéntico mecanismo varias veces al día para sofocar los arrebatos de sus criaturas:
– Ahora no, Daniel. Luego.
Sobrepasan la fuente de luz con la suerte de no quedar ciegos y también su enorme escaparate lleno de carteles que anuncian pisos grandes y pequeños, bonitos y feos, pero todos carísimos, que cualquiera diría que existe algo así como un derecho a la vivienda. Y se escucha al padre, de nuevo, advertir a su primogénito:
– Y sobre todo, no se la dejes a nadie, ¿me has oído?
El chavalillo asiente y sigue jugando con su pequeña metralleta.

Noche de mediados de diciembre en Madrid. Cenas de empresa, vacaciones por Navidad, primeras alegrías. Un paseo solitario por las calles de la Morería Vieja. Yorgos Lanthimos y bocadillos de calamares. Una noche que no me pertenecía.
Muchas fueron las veces que le ofrecieron hogar y chimenea, pero el Perro Paco siempre declinaba la oferta y dormía cada noche en las cocheras del tranvía de la calle Fuencarral. Nos subimos hoy al último y extinto tranvía de Chamberí y atravesamos la noche madrileña en busca de la que fue la guarida del Perro Paco.
Un paseo del barrio de la Concepción al barrio de Salamanca. La historia del gato Tacones y el perro Bocanegra en el Madrid del eclipse total de 1905.
Hoy en día, en el lugar donde estaba el Café de Fornos, hay una cafetería de la cadena Starbucks. Allí acudimos una tarde el Perro Paco y yo. No podíamos esperar que en un lugar tan calculado, en el que todo viene de serie, se escondiera una historia de fantasmas.
Crónica de una visita al pasado, al mítico Café de Fornos, en la calle Alcalá, esquina Virgen de los Peligros. Aquí nació el Perro Paco y también el maravilloso pepito de ternera.
Un paseo con sol de invierno con el Perro Paco por la historia y por las calles de Carabanchel: la del Petirrojo, la gran mole del Hospital Gómez Ulla y el médico militar que le da nombre.
De cómo una noche mi amigo el Perro Paco me habló de su lejano pariente, famoso en el Madrid de finales del siglo XIX, y de cómo fue su primera vez en el Café de Fornos.