El confinamiento por la Covid-19 ha terminado. No te pierdas la crónica del Perro Paco. Así vivió estos más de 40 días y todas sus noches de encierro generalizado y toque de queda imposible en la ciudad que nunca duerme.
El confinamiento por la Covid-19 ha terminado. No te pierdas la crónica del Perro Paco. Así vivió estos más de 40 días y todas sus noches de encierro generalizado y toque de queda imposible en la ciudad que nunca duerme.
Nos acercamos a la figura de Don Gonzalo de Saavedra y Cueto, el Marqués de Bogaraya aquel que bautizó al Perro Paco en una noche de otoño de 1879.
En el día 21 de marzo de 2020, en plena pandemia por la Covid-19, el Perro Paco y su amigo el petirrojo se encuentran por las calles de Madrid, zona cero de la pandemia. Esto fue lo que pudieron hablar.
Noche de mediados de diciembre en Madrid. Cenas de empresa, vacaciones por Navidad, primeras alegrías. Un paseo solitario por las calles de la Morería Vieja. Yorgos Lanthimos y bocadillos de calamares. Una noche que no me pertenecía.
Muchas fueron las veces que le ofrecieron hogar y chimenea, pero el Perro Paco siempre declinaba la oferta y dormía cada noche en las cocheras del tranvía de la calle Fuencarral. Nos subimos hoy al último y extinto tranvía de Chamberí y atravesamos la noche madrileña en busca de la que fue la guarida del Perro Paco.
Un paseo del barrio de la Concepción al barrio de Salamanca. La historia del gato Tacones y el perro Bocanegra en el Madrid del eclipse total de 1905.
Hoy en día, en el lugar donde estaba el Café de Fornos, hay una cafetería de la cadena Starbucks. Allí acudimos una tarde el Perro Paco y yo. No podíamos esperar que en un lugar tan calculado, en el que todo viene de serie, se escondiera una historia de fantasmas.
Crónica de una visita al pasado, al mítico Café de Fornos, en la calle Alcalá, esquina Virgen de los Peligros. Aquí nació el Perro Paco y también el maravilloso pepito de ternera.
Un paseo con sol de invierno con el Perro Paco por la historia y por las calles de Carabanchel: la del Petirrojo, la gran mole del Hospital Gómez Ulla y el médico militar que le da nombre.
De cómo una noche mi amigo el Perro Paco me habló de su lejano pariente, famoso en el Madrid de finales del siglo XIX, y de cómo fue su primera vez en el Café de Fornos.